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27 Oct 2017

Cuáles son las principales alergias e intolerancias alimentarias

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Pese a que es algo que desde siempre ha existido, a día de hoy que tenemos un mayor acceso al control y a la información sobre los alimentos, habrás notado que cada vez son más los casos de alergias e intolerancias que afloran a tu alrededor: desde el amigo al que debes cuidar de no ofrecerle alimentos con gluten en la cena que quieres preparar, hasta un familiar al que de pronto le sienta mal la leche.

Ese “de pronto” no es tan inmediato, pero sí es cierto que debido a varios factores con el paso del tiempo podemos desarrollar cierto rechazo de nuestro organismo a productos y alimentos que hasta entonces no nos habían dañado o creíamos que no nos hacían daño. ¿Cuáles son estos productos susceptibles a producir alergia o intolerancia?

Diferencia entre alergia e intolerancia

Antes de introducirnos en qué alimentos son los más propicios a producir alergias o intolerancias, debemos distinguir entre ambos conceptos, ya que no es lo mismo que padezcamos una alergia a que seamos intolerante a ciertas sustancias.

La confusión viene de que ambas patologías producen efectos nocivos muy similares, como reacciones cutáneas, producción excesiva de mucosas, malestar digestivo, picores e hinchazón que impiden que se pueda consumir los productos que la desencadenan, estando la diferencia en dónde se desencadenan:

  • Alergia: las alergias se producen como respuesta inmunológica, es decir, es nuestro propio sistema de defensas quien desencadena la reacción.
  • Intolerancia: en el caso de las intolerancias, la respuesta se produce desde el sistema digestivo y/o interviniendo el metabolismo

Aunque ambas pueden desencadenar efectos en otros aparatos como el respiratorio o nervioso, es en la fuente del sistema desencadenante (inmunológico o digestivo) donde radica la diferencia entre alergia e intolerancia.

Las 4 alergias e intolerancias alimentarias más comunes

 

Alergia e intolerancia a la fruta

 

La alergia a las frutas es la causa más común de reacciones a los alimentos en niños mayores de 5 años y en adultos, representando nada más y nada menos que el 33% de los casos de alergia detectados.

En el caso de las intolerancias, el desencadenante más presente en este grupo es la fructosa: el azúcar mezclado con glucosa muy presente en frutas y miel.

 

Alergia e intolerancia a los cereales

 

La alergia a los cereales es relativamente baja, aunque frecuente en la infancia pero con tendencia a desaparecer con el paso de la edad.

En el caso de las intolerancias encontramos en este grupo el famoso “gluten”, frecuente protagonista de grandes mitos y verdades alimentarias que, a pesar de no ser un cereal (se trata de una proteína de la harina), se encuentra muy presente en el trigo, la cebada, el centeno y la avena.

 

Alergia e intolerancia a la lactosa

 

La lactosa, presente en la leche y a la que transmite su sabor dulce, produce muchas más alergias de las que podemos llegar a imaginar, siendo muy frecuentes sobre todo en el primer año de vida.

Sus leves síntomas, así como que suele desaparecer con el paso del tiempo, provoca que no se le preste toda la atención que mereciera. Caso contrario que en las intolerancias, donde se manifiesta más claramente y con síntomas de mayor gravedad como dolor abdominal, diarreas y vómitos.

 

Alergia e intolerancia a los frutos secos

 

Las alergias a los frutos secos son casi tan frecuentes como a la fruta, siendo el cacahuete el que mayor rechazo produce seguido de avellanas, nueces y almendras, aunque como ocurre con la alergia a la lactosa, suele remitir con el paso de la edad.

En el caso de la intolerancia, se debe distinguir entre el grado de intolerancia, ya que se presentan desde casos leves, en los que incluso se puede ingerir en pequeñas dosis, hasta muy graves donde llegan a provocar estado de urgencia.

 

Por qué es necesario un curso sobre alergias e intolerancias alimentarias

 

Una alergia o intolerancia alimentaria no es ninguna moda: padecerlas supone que a la hora del cocinado, de hacer la compra o de acudir a un restaurante, todo el entorno deba tener en cuenta esta circunstancia para que quien las sufre no acabe con problemas respiratorios, reacciones alérgicas o crisis que acaben en urgencias.

Por ello, si nos dedicamos a la industria alimentaria o al mundo de la restauración, controlar sobre estos temas nos permite no sólo ofrecer un mejor servicio al cliente, sino además prevenir riesgos y problemas sanitarios.

Disponer de un curso sobre alergias e intolerancias alimentarias por tanto ofrece un plus de conocimiento y seguridad a la hora de presentarnos para un puesto de trabajo en estos entornos.

 

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