Blog de Foment Formació

29 Nov 2019

La gamificación como herramienta educativa emocional

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Aumenta el número de docentes que aplica la gamificación como herramienta educativa dentro del aula. No es extraño, dado que la introducción del juego en formación es garantía de éxito.

La gamificación consiste en la integración de la mecánica del juego en áreas donde no es habitual incluyendo unos objetivos que cumplir. Así la podemos ver en apps de salud que promueven adquirir determinados hábitos, o en  negocios a través de webs y proyectos digitales que activan a los empleados y los invitan a ser más competitivos y alcanzar logros.

Todo esto no sería posible sin juegos muy bien diseñados que enganchan porque ofrecen recompensas accesibles.

Con la gamificación se llevan los beneficios del juego a la educación, logrando  motivar y despertar las emociones de los alumnos en el proceso de aprendizaje. Es gracias a su carácter placentero, que facilita la adquisición de conocimientos de manera divertida. Y, ¿a qué niño no le gusta jugar?

¿Por qué gamificar en el aula?

Te damos algunas razones para introducir la gamificación como herramienta educativa en el entorno de aprendizaje:

  1. Dispara la motivación: al hacer que el interés de los alumnos se despierte y mantenga, la experiencia del aprendizaje es más atractiva para ellos. Así se logra que se emocionen lo suficiente y serán ellos los mismos los que nos pedirán seguir esas dinámicas de formación. Pasaremos de un aprendizaje pasivo a un interés activo por la materia.
  2. Se puede combinar con otros métodos: es lo suficientemente flexible para combinarse con otros métodos de enseñanza, por lo que los estudiantes aprenden de una manera muy activa (individualmente y en equipo).
  3. Permite la retroalimentación: al poder emplearse diferentes componentes como tableros y puntuaciones, facilita al docente una serie de información que antes solo podía obtener a través de exámenes y pruebas.

La materia avanza a través de metas, desafíos y recompensas que podemos ejecutar a través de sencillos ejercicios en clase, proponer retos a los grupos o incluso con herramientas digitales como tablets y aplicaciones. Por otra parte, existe la opción de usar la gamificación como herramienta educativa durante todo el proceso de aprendizaje o simplemente usarla al momento de la evaluación o en determinados momentos.

Se ha demostrado que los juegos aumentan los niveles de dopamina, que incrementa la atención y motivación de una manera natural, lo que por supuesto ayuda a aprender. De igual forma, el juego conlleva a que el alumno se mantenga activo, ya que se enfrenta a situaciones novedosas que dependerán de sus decisiones, lo que hace que su implicación en la rutina del día a día dentro del aula sea infinitamente mayor.

La gamificación en la educación contribuye en la buena educación de los alumnos, ya que el hecho de “aprender haciendo”, traducción del original “learning by doing” ayuda asimismo a explorar valores, las emociones, la tolerancia, el trabajo en grupo y la capacidad de anticipación a los problemas. Recursos que no solo son importantes en la etapa académica sino que serán útiles para el alumno durante el resto de su vida.

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